Escrito el Miércoles, 17 de Febrero de 2010 por Anómalo a las 7:33 h.
 

¡Vaya! ¿Siguen ustedes por aquí? Entonces supongo que no les importará ayudarme a girar esa rueda de madera que tienen ahí detrás. Que ya toca mover la is… la bitácora. Ejem. Es una buena forma de cerrar temporada. Un giro de guión inesperado. Y una copia descarada para que puedan desahogarse con las ya clásicas acusaciones a los guionistas españoles que acostumbramos a ver en la sección de comentarios. Lo hago por ustedes, para que puedan liberar tensión.

¿O prefieren que diga que al final todo fue un sueño?

Sería impreciso decir que Mi televisión y otros animales cierra sus puertas, porque mientras los compañeros de Público no decidan que necesitan el disco duro para algo mejor, aquí seguirá colgado y dispuesto a recibir las visitas de despistados paseantes de Google. ¿He dicho ya “porno”? Bueno, pues lo digo, para que sean más y me tengan esto ventilado (con perdón): porno.

Como si fuera Chicho Ibáñez Serrador al final de una temporada de Un, dos, tres, toca hacer balance lacrimógeno. En números, esta aventurilla ha sido:

  • 18 meses de vida. Que tampoco es gran cosa, pero ya hemos durado más que muchos de los programas que hemos comentado.
  • Dos diseñadores espectaculares. Tanto que cuando me mostraron las dos plantillas no pude elegir e implementamos ambas. ¿Por cuál optaban ustedes, la campestre o la urbanita?
  • 366 posts (367, si contamos éste). Con un año bisiesto no les da para repasárselo entero. Salvo que sean capaces de aguantarme en más que monodosis, pero yo no me la jugaría.
  • Una campaña a favor de una vida sin Belén Esteban, que por cierto se anticipó en varios meses a su nuevo aspecto y que nos saltamos un montón de veces porque tenemos aspiraciones políticas.
  • 48 categorías encabezadas por la que agrupaba los comentarios de estrenos y, un poco más abajo, la de humor. De las seis generalistas, la cadena que más nos ha dado de qué hablar ha sido Telecinco y la que menos, La 2. Algún día los sociólogos estudiarán este blog como diáfano espejo de la situación televisiva. Luego los psicólogos les estudiarán a ellos dando lugar al ciclo que sacará a España de la crisis.
  • 2483 comentarios que ni los moderadores que había al principio ni yo hemos tenido que borrar. Algún insulto (a terceros) y algún spam nos hemos visto en la obligación de eliminar, pero han sido menos que en una comparecencia de Esperanza Aguirre, así que el balance es positivo.
  • Una inabarcable nube de tags que revela que sobre todo hemos hablado de programación y de Perdidos. También nos gustó mucho comentar a Buenafuente, Sé lo que hicisteis, Dexter, El intermedio, Heroes, Sálvame, Salvados, The mentalist, The office o 30 Rock, entre otras.
  • Unas visitas que no puedo cuantificar, pero que son un montón, en especial para un sitio que no ofrece porno. Ejem.

Pero sobre todo, y esto lo digo con una mano en el corazón, la otra en una foto de Enrique del Pozo y la mente preguntándose cómo estoy escribiendo si tengo las manos ocupadas; sobre todo, digo, este blog han sido ustedes. La grandeza de Internet es la retroalimentación, el desafío que supone que te puedan devolver la bola en igualdad de condiciones y en eso han sido ustedes muy estimulantes y muy divertidos. Gracias por hacer conmigo Mi televisión y otros animales.

Y ahora, el segundo giro de guión: ¡tachán! Este sí que no lo esperaban. Dejo este dominio, pero no Internet.

¿De verdad no lo esperaban? En fin, así tiene el éxito que tiene Águila Roja

Cojo los bártulos y me recojo en el Anomalario, dónde ya le hemos hecho un huequito a Mi televisión y otros animales. Además, podrán seguir haciéndome sus preguntas o formulando sus surrealismos en formspring y comentando la jugada en Facebook (ojo, pronto habrá eventos aquí). Por último, o no, mis pamplinas seguirán asomándose por twitter, dónde también aspiro a que conversemos. Redes sociales a mí…

Como ven, no es una despedida. Les espero al otro lado y les mando mis mejores deseos: porno.

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Escrito el Jueves, 11 de Febrero de 2010 por Anómalo a las 14:49 h.
 

Si hay algo que me fascina de Telemadrid son los criterios de selección de los responsables de sus informativos “de autor”. Germán Yanke, Hermann Tertsch… Muy pocas cadenas harían una apuesta tan clara por las similitudes fonéticas como filtro de recursos humanos.

Eso y una ideología clara y como Dios manda bastan para obtener el puesto. Está claro que los criterios estrictamente televisivos no cuentan en la pública de la capital, como demuestran los personajes arriba citados y la pizpireta Curri Valenzuela. Les doy tres segundos para que alguien me mente a Iñaki Gabilondo. Pues es verdad, que quieren que les diga. Pero al menos Iñaki vocaliza, que quieran ustedes que no, es un plus para CNN patria. ¿Lo cogen? Merezco tortura, lo sé.

Teniendo los criterios arriba enunciados claros, ninguna noticia nos sorprenderá. Ni siquiera que la ausencia del presentador estrella resulte beneficiosa para los datos de audiencia del Diario de la Noche. Lo vio muy bien Antonio G. Gil-García en la edición impresa de este periódico, que ha notado un incremento en torno al 30% de la cuota de pantalla en la última semana del informativo, coincidiendo con la baja de Hermann Tertsch. Su compañera y sustituta, Ana Samboal, se está confirmando como la Ana Blanco de la madrugada de Telemadrid. Ana y Ana… en serio, ¿qué pasa con los nombres de pila de los presentadores de telediarios? ¿Qué hace Iker que no me responde?

 

 Y eso que cuando no está de baja monta líos como este

Me gustaría pensar que la beligerancia “informativa” está pasada de moda. Tertsch hunde su programa y triunfa ese ejercicio de planicie que se marcan en La 1 cada día. Porque sin meternos en lodazales de si están sesgados o no, no me negarán que la imagen de imparcialidad la juegan con cierta elegancia. La existencia y crecimiento del grupo Intereconomía nos dan pocas opciones a creer esto. Ellos sólo nos dejan creer en una cosa. Una, grande y libre.

La opción alternativa es que, simplemente, la audiencia está castigando la falta de profesionalidad del individuo. Ahora les doy unos minutos para que vayan a su televisor, pongan Telecinco, vuelvan y sigamos buscando respuestas.

Y si no se nos ocurren, a por Wyoming.

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Escrito el Martes, 9 de Febrero de 2010 por Anómalo a las 14:35 h.
 

 Tal y como está el panorama televisivo-judicial últimamente, este tipo de titulares puede dar lugar a más de una confusión, así que céntrense: vamos a hablar del estreno de la tercera temporada de Damages, no del gabinete jurídico de Telecinco. Que debería formar parte, por sí mismo, del IBEX 35.

Como bien saben, Damages está protagonizada por una señora más bien mayor, fría, calculadora y manipuladora y teñida de rubio que… ay, callen. Que acabo de entender por qué la ponen ahora en Telemadrid.

Pues eso: serie de abogados con asesinatos, conspiraciones y mucho doble juego. Reparto de lujo encabezado por Glenn Close y pizpiretos recursos narrativos como empezar la historia con flashbacks  más o menos tramposos que nos ponen en guardia de que la aparente tranquilidad con la que arranca el relato acabará despedazada. Algo que ya hizo el tomate, no nos engañemos.

Y la cabecera también me gusta, hay que decirlo

Tras dos temporadas brillantes, sobre todo la primera, han decidido darle al reset y hacer una especie de reboot, como llaman ahora los gringos a hacer tabula rasa y volver a empezar. Existe la lógica referencia al pasado común de los personajes, pero parece que FX ha optado por hacer un “procedimental por temporadas” y dar la opción a los espectadores para subirse en marcha. Me encanta inventarme conceptos así, como si fuera el director de comunicación de una cadena en una rueda de prensa.

Como en cada temporada, hay un malo de la “América corporativa” al que Patty Hewes está dispuesta a montarle un buen pollo. Lo admirable es que se han metido en un terreno tan pantanoso como recrear en la ficción a una especie de Bernie Madoff. Con dos… capítulos queda claro que esa será la trama principal de esta temporada. Ejem.

Sigue habiendo grandes aciertos en el reparto, como la incorporación de Martin Short, gran compañero de viajes de autobús (hasta tres veces seguidas me han puesto la peli esa en la que sale con Nick Nolte y una niña). Minipunto para él que pasa de un histrionismo a lo Jim Carrey para hacer un personaje muy inquietante a base de un ejercicio de contención más inspirado que el de José Coronado antes de hincharse a yogures.

Aunque mantiene puntadas de genialidad, el guión tiene menos fuerza que en otras ocasiones. Quizá porque confían en una base de fieles y cuentan con tiempo para poder desarrollar las tramas, sin tener que quemar cartuchos de efectismo en las primeras andanadas. O quizá es que a mí Madoff me da menos miedo que si hubieran puesto de malos a algunos surferos del tsunami bipartidista.

Lo que sí llama la atención y mucho es el recorte de presupuesto que le han dado a la serie y que nos recuerda que todos somos mortales. ¿Me fijo más o es que los chromas son mucho más cantantes ahora? ¿Cómo pueden permitirse fallos de raccord tan garrafales como que una señora apoye la barbilla en la mano en un plano y en el siguiente, sin transición, no? Y en el siguiente otra vez sí. Menos mal que esto no es Perdidos, o ya habría varias teorías esotéricas al respecto circulando por la Red.

Sigue mereciendo la pena, pero más les vale ponerse las pilas. Porque no nos pueden pedir que confiemos en ellos mientras nos recuerdan en pantalla la historia de Bernie Madoff.

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Escrito el Lunes, 8 de Febrero de 2010 por Anómalo a las 15:10 h.
 

Si aún se preguntan para qué sirven las moscas de los distintos canales, es que hace tiempo que no ven ustedes la televisión. O que manejan un pensamiento diacrónico que les capacitaría incluso para guionizar Perdidos. O, cuando menos, para entender algún capítulo suelto.

Sí, amigos, en esta era de sextas temporadas y posicionamientos en buscadores, cualquier excusa es buena.

Y como Telecinco tiene capado el YouTube, os pongo un vídeo de PostLost, que me hace más risa que el tema de hoy

Les digo yo esto de las moscas a raíz del estreno este domingo de Me cambio de familia en… esperen que lo mire… en Telecinco. Entenderán mi confusión si han visto cualquier reality o coaching en Cuatro y ojearon, aunque fuera casualmente, el nuevo producto de casa Vasile. Perdón por la redundancia.

La idea es coger a dos señoras, lo más diferentes posibles y trasplantar la una a la casa de la otra para ver qué pasa. Señoras, sí, aunque no como las del Facebook. Yo espero que sea otro el primero que lanze un pedruscón con la palabra “machismo” escrita en él, no vaya a ser que tengan sorpresas grabadas. En todo caso, sí podemos destacar que la excusa del programa recurre muy poco al habitual y cínico argumento de “experimento sociológico”, “superación personal”, etc. Se menciona, pero menos que a James Joyce en la casa de Generación Ni-ni.

Sin presentador, con narración en off casi plana, con poca sangre… Puede que el capítulo del estreno fuera el más ligero y que Telecinco se acerque más a su estilo a medida que avancen o que la audiencia no responda, pero podría haber colado como la última ocurrencia de la cadena de Supernanny, Ajuste de cuentas y demás. Como la última ocurrencia de la cadena de Callejeros, no.

¿Habrá tenido un ataque de coherencia Telecinco? Antes de responder a esta pregunta, aunque sea en su fuero interno, piensen que a la misma hora que estrenaban Me cambio de familia, Cuatro, el otro canal fuerte del grupo, ofrecía Perdidos en la Tribu. Si me permiten, mismo concepto, distintos colorines.

¿Qué será lo próximo? ¿Ofrecer un magazine a la hora de Salvamé? ¿O probarán otro tipo de contraprogramación y pondrán su oferta más fuerte contra el estreno más esperado de y por Cuatro?

Ups.

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Escrito el Sábado, 6 de Febrero de 2010 por Anómalo a las 10:37 h.
 

Sorprendentemente, esta sección sigue viva una semana más. Y así seguirá mientras sigan entrando sus consultas a través del formulario del Formspring. O hasta que los de Wikipedia protesten por copipastear todas las respuestas. Vamos con ello antes de que nos crujan.

Rompe el hielo Platon. Por esta vez le respondo, pero dejen de venir destrozándome los elementos termodinámicos orientados al bebercio. Más o menos conocemos la televisión patria y anglosajona ¿alguien sabe algo de la europa central o del este?

Muy poquito. Tal vez recuerde usted los posts de verano dedicados al zapping por Alemania y Austria y la cosa parecía igual de desalentadora que en el resto del mundo. Pero piense que lo que nos suele llegar de otras cinematografías y demás industrias audiovisuales suele ser lo mejor que producen, y que de centroeuropa la referencia más conocida con la que contamos es el überperro Rex.

Empieza la ronda de anónimos: ¿No crees que Antena 3 llega a ser demasiado pesada con sus autopromociones hasta el punto de ser negativo?

Claro que sí. Sobre todo las sobreimpresiones sobre programa. El punto es que ahí estás cautivo y para ellos es la mejor forma de difundir su parrilla y la más barata.

El problema de este tipo de publicidad, como en cualquier otra, es que aquí seguimos yendo a kilos. Hombre, no me anuncie usted DEC cuando estoy viendo Los Simpson, que no somos exactamente el mismo target.

O sí, vaya usted a saber.

Anónimo novatillo, le respondemos con cariño: Hola Anómalo, ¿qué te parece Glee?

¿Escucha ese murmullo? Son docenas de internautas preparándose para decir: “Anómalo, has perdido un lector” en cuanto me reitere en mi afirmación de que me gusta Glee.

Ya comentamos algo: 
Si no le gustan los musicales, ni lo intente. Si le gustan, lo único que a veces me molesta es que todas las canciones son karaokes a lo OT, aunque alguna versión les ha quedado más que digna.

A mí esta versión me gusta. Ya pueden disparar

Sospecho que casi todos los críticos con la serie son sencillamente alérgicos al musical. Muchos la acusan de pedorrez o similares, lo que suele demostrar que no han visto la serie. El guión es muy, muy ácido y plantea temas complicados como la infidelidad, los embarazos adolescentes, la homosexualidad, la gente que le gusta cantar y otros estigmas sociales.

Como siempre, nos cuesta tomar en serio a la gente que nos hace reír. Pero eso ya es culpa nuestra. O de Zapatero, vaya usted a saber.

Expláte: ¿el fracaso de Cuatro en Haití les servirá para replantearse algo?

No.

Diablos, sospecho que “expláte” significa “expláyate”. Con lo fácil que parecía esta…

Nadie se replanteará nada porque el fracaso puede explicarse mediante variables de programación sin tener que poner en tela de juicio el contenido: no era el día, la competencia ofreció esto otro… “Puede explicarse” no significa que yo crea que sea el verdadero motivo.

Mientras Callejeros y demás formatos parecidos sigan yendo bien, no tendrán motivos para cambiar sus planteamientos. Será una tendencia continuada en la cuota de pantalla la que les agite de repente las conciencias. Y hasta ahora se las mueve hacia el lado que muchos preferiría que no lo hiciera.

Y acabamos con una cuestión de allende nuestras fronteras, una tal Stephany Lesme: Hoola!!

¡¡Hoola!! Por fin una que sé responder sin consultar en Google.

Recuerden dejar sus dudas, preguntas, sugerencias y anuncios de Viagra al otro lado de este link.

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Escrito el Viernes, 5 de Febrero de 2010 por Anómalo a las 20:17 h.
 

Imaginen que yo les invito a unos cuantos de ustedes a leer un post en exclusiva y se lo envío por correo electrónico con el asunto: “A ver pajilleros”. Básicamente este fue el brillante comienzo del preestreno en Internet de Lo que diga la rubia Perdonarán ustedes que después de presentar a los espectadores de este número cero exclusivo para la Red como una panda de nerds y frikis grasientos, Luján Argüelles y equipo no cuenten con mis prejuicios más positivos. ¡Yo no soy una panda!

Intentaré ser ecuánime, aunque para ello tenga que averiguar qué significa esa palabra. Pongo por delante que me parece que hay un equipo muy solvente delante y detrás de las cámaras del nuevo magacín de Cuatro. Sin duda, y esto es vital, lo que más me gustó fue la rubia titular. Luján está suelta y cómoda con el formato, con sus colaboradores, con las secciones y hasta con los taconazos. Me estoy haciendo más fans de la Argüelles que de las cañas de chocolate blanco.

Estoy con la duda de si la expresión existía antes de El informal

Otro punto positivo es la apuesta por hacer un programa de tarde no basado (no mucho) en el cotilleo. Llámenme loco, pero Cuatro apostando por un magacín diferente es un concepto que se me hace familiar. El problema es que esto les hace navegar por las aguas del programa híbrido, que están llenas de audímetros explosivos. Y suelen explotar haciendo “¡este-bang!” o “¡paqui-rin!”.

Para huir de lo que hacen de las demás televisiones, el programa arrancó con un formato totalmente radiofónico: Santi Rodríguez haciendo como Buenafuente en esa sección de llamadas del público. Se salva porque el cómico está gracioso, pero falta por ver qué pasa cuando las llamadas sean de verdad.

Inmediatamente después, Eugeny Alemany vuelve a intentar hacer Xq no te callas. ¿Se acuerdan? Si la respuesta es “sí”, preocúpense. Tenía un personaje muy bien montado en CQC y no sé por qué se empeña en falsearlo. Le damos margen. En cuanto eliminen el personaje de Titulilla, una especie de “hada” incrustada vía chroma que canta los titulares. ¿Qué pasa con Cuatro? ¿Cabras, hadas, Rafa Méndez? ¿Les da cosica poner gente normal como presentadores?

La actualidad se hace estilo late night, con titulares, comentarios jocosos y “pelucas”: esos personajes que hacen los cómicos de guardia para improvisar sketches sobre la actualidad. Por lo que sea, este tipo de injertos en la sobremesa y tarde siempre me han parecido algo rancios. Seguramente porque los presentadores titulares no cuentan con cintura suficiente para jugarlos bien porque no son humoristas. No, Ana Rosa, no lo eres.

A falta de Alazne, en el preestreno web tuvieron la sección de Raquel Chamorro, que dice que nunca ha ido al mercado: “pero no es por mi clase social es porque estoy todo el día trabajando”. Y su sección va de eso, de que “haga cosas de pobres”. Como Carmen Lomana pero… ay, no, pero nada. No les diré lo que opino para que no me digan “ordinario”.

No faltó el saloncito para hablar de celebrities con el clásico tonito faltón para el reportaje de la Duquesa de Alba. Si esta señora fuera Ramoncín (y nada parece indicar que lo sea), sería rica por derechos de imagen. Por paradójico que suene en su caso. ¿Ven? Ni yo puedo evitarlo.

La última sección corrió a cargo de Lorena Castell, que cada día me parece más una poor man’s Loles León, haciendo una autopromo brutal de Perdidos. Amenaza con sección diaria de autopromo.

Resumo, que con este trozo que les he soltado, buena falta hace: el programa tiene lo más importante, que es una buena presentadora que sirva de pivote a todo lo demás. También tiene buenas intenciones que, con paciencia y haciendo caso al bueno del tito Anómalo, pueden cuajar en un buen programa y una digna competencia a las demás cadenas. Lo que, por otra parte, tiene el mismo mérito que enseñar a bailar la macarena a Ángel Corella.

Lástima que Valientes vaya a lastrarles hasta la muerte. O, al menos, hasta el susto.

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Escrito el Viernes, 5 de Febrero de 2010 por Anómalo a las 20:17 h.
 

Imaginen que yo les invito a unos cuantos de ustedes a leer un post en exclusiva y se lo envío por correo electrónico con el asunto: “A ver pajilleros”. Básicamente este fue el brillante comienzo del preestreno en Internet de Lo que diga la rubia Perdonarán ustedes que después de presentar a los espectadores de este número cero exclusivo para la Red como una panda de nerds y frikis grasientos, Luján Argüelles y equipo no cuenten con mis prejuicios más positivos. ¡Yo no soy una panda!

Intentaré ser ecuánime, aunque para ello tenga que averiguar qué significa esa palabra. Pongo por delante que me parece que hay un equipo muy solvente delante y detrás de las cámaras del nuevo magacín de Cuatro. Sin duda, y esto es vital, lo que más me gustó fue la rubia titular. Luján está suelta y cómoda con el formato, con sus colaboradores, con las secciones y hasta con los taconazos. Me estoy haciendo más fans de la Argüelles que de las cañas de chocolate blanco.

Estoy con la duda de si la expresión existía antes de El informal

Otro punto positivo es la apuesta por hacer un programa de tarde no basado (no mucho) en el cotilleo. Llámenme loco, pero Cuatro apostando por un magacín diferente es un concepto que se me hace familiar. El problema es que esto les hace navegar por las aguas del programa híbrido, que están llenas de audímetros explosivos. Y suelen explotar haciendo “¡este-bang!” o “¡paqui-rin!”.

Para huir de lo que hacen de las demás televisiones, el programa arrancó con un formato totalmente radiofónico: Santi Rodríguez haciendo como Buenafuente en esa sección de llamadas del público. Se salva porque el cómico está gracioso, pero falta por ver qué pasa cuando las llamadas sean de verdad.

Inmediatamente después, Eugeny Alemany vuelve a intentar hacer Xq no te callas. ¿Se acuerdan? Si la respuesta es “sí”, preocúpense. Tenía un personaje muy bien montado en CQC y no sé por qué se empeña en falsearlo. Le damos margen. En cuanto eliminen el personaje de Titulilla, una especie de “hada” incrustada vía chroma que canta los titulares. ¿Qué pasa con Cuatro? ¿Cabras, hadas, Rafa Méndez? ¿Les da cosica poner gente normal como presentadores?

La actualidad se hace estilo late night, con titulares, comentarios jocosos y “pelucas”: esos personajes que hacen los cómicos de guardia para improvisar sketches sobre la actualidad. Por lo que sea, este tipo de injertos en la sobremesa y tarde siempre me han parecido algo rancios. Seguramente porque los presentadores titulares no cuentan con cintura suficiente para jugarlos bien porque no son humoristas. No, Ana Rosa, no lo eres.

A falta de Alazne, en el preestreno web tuvieron la sección de Raquel Chamorro, que dice que nunca ha ido al mercado: “pero no es por mi clase social es porque estoy todo el día trabajando”. Y su sección va de eso, de que “haga cosas de pobres”. Como Carmen Lomana pero… ay, no, pero nada. No les diré lo que opino para que no me digan “ordinario”.

No faltó el saloncito para hablar de celebrities con el clásico tonito faltón para el reportaje de la Duquesa de Alba. Si esta señora fuera Ramoncín (y nada parece indicar que lo sea), sería rica por derechos de imagen. Por paradójico que suene en su caso. ¿Ven? Ni yo puedo evitarlo.

La última sección corrió a cargo de Lorena Castell, que cada día me parece más una poor man’s Loles León, haciendo una autopromo brutal de Perdidos. Amenaza con sección diaria de autopromo.

Resumo, que con este trozo que les he soltado, buena falta hace: el programa tiene lo más importante, que es una buena presentadora que sirva de pivote a todo lo demás. También tiene buenas intenciones que, con paciencia y haciendo caso al bueno del tito Anómalo, pueden cuajar en un buen programa y una digna competencia a las demás cadenas. Lo que, por otra parte, tiene el mismo mérito que enseñar a bailar la macarena a Ángel Corella.

Lástima que Valientes vaya a lastrarles hasta la muerte. O, al menos, hasta el susto.

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Escrito el Jueves, 4 de Febrero de 2010 por Anómalo a las 17:44 h.
 

¡Y ustedes también! Si ven televisión generalista en abierto, ven Telecinco. O La 2. Ambas opciones no me parecen compatibles.

La estrategia de Telecinco con Cuatro se me escapa. Es como esas parejas que se dicen lo que se gustan y lo que se quieren, pero todo el rato están intentando cambiarse el uno al otro. Si Mediaset ya tiene tres canales para explotar en el espectro de TDT, que en un par de meses será el único, ¿cuál es el sentido de adquirir otro para hacer lo mismo? ¿La posición en el mando a distancia? ¿House? ¿Poder hacer crossovers entre los Manolos y Salvamé?

Comentamos el otro día la venta de morbo al por mayor que fue el estreno de After hours. Todavía no se le ha pasado el priapismo a Rafa Méndez cuando ya se anuncia que Lo que diga la rubia contará con la presencia de Alazne, la concursante más abofeteable de Pekín Express. ¿Qué es lo próximo? Lo próximo, en realidad, es Samanta Villar y ya lleva unos cuantos meses por ahí.

De acuerdo en que Cuatro es otra cadena del grupo y es normal que se telecinquice. Y Antena 3 lleva años siendo una groupie mojigata intentando seguirle el ritmo a su Amy Winehouse del espectro radioléctrico. Pero, ¿también La Sexta? ¿Cómo una tele que considera clásicos del cine a Chuck Norris y Jackie Chan puede…? Ah, ya. Claro.

Conste que me encanta esta promo

Como señala Ruth en su blog, era previsible por el fichaje de Roberto Ontiveros y la pandilla de protagonistas del reality, pero esperábamos (esperaba) que no llegaran tan lejos como para cascarnos, con perdón, un edredoning en el primer mes de emisión de Generación Ni-ni. ¡Con lo feos que son todos!

No me creo el “filtrado” del vídeo a la Red. Ni la necesidad de emitirlo en televisión si hay otro criterio que no sea el morbo y la necesidad de audiencia barata. Ya lo hemos comentado muchas veces en este blog: La Sexta se mete así en la batalla barriobajera por unos 14 millones de espectadores, los habituales del mando, el tipo de público entre el que se encuentran mayoritariamente las personas dispuestas a tragarse todos los Gran Hermano, primos, hermano y demás sucedáneos.

Siguen quedando unos 30 millones de españoles que prefieren no ponerse delante del televisor. No puedo decir que no haya días en que no les entienda.

Sin comentarios

Escrito el Jueves, 4 de Febrero de 2010 por Anómalo a las 17:44 h.
 

¡Y ustedes también! Si ven televisión generalista en abierto, ven Telecinco. O La 2. Ambas opciones no me parecen compatibles.

La estrategia de Telecinco con Cuatro se me escapa. Es como esas parejas que se dicen lo que se gustan y lo que se quieren, pero todo el rato están intentando cambiarse el uno al otro. Si Mediaset ya tiene tres canales para explotar en el espectro de TDT, que en un par de meses será el único, ¿cuál es el sentido de adquirir otro para hacer lo mismo? ¿La posición en el mando a distancia? ¿House? ¿Poder hacer crossovers entre los Manolos y Salvamé?

Comentamos el otro día la venta de morbo al por mayor que fue el estreno de After hours. Todavía no se le ha pasado el priapismo a Rafa Méndez cuando ya se anuncia que Lo que diga la rubia contará con la presencia de Alazne, la concursante más abofeteable de Pekín Express. ¿Qué es lo próximo? Lo próximo, en realidad, es Samanta Villar y ya lleva unos cuantos meses por ahí.

De acuerdo en que Cuatro es otra cadena del grupo y es normal que se telecinquice. Y Antena 3 lleva años siendo una groupie mojigata intentando seguirle el ritmo a su Amy Winehouse del espectro radioléctrico. Pero, ¿también La Sexta? ¿Cómo una tele que considera clásicos del cine a Chuck Norris y Jackie Chan puede…? Ah, ya. Claro.

Conste que me encanta esta promo

Como señala Ruth en su blog, era previsible por el fichaje de Roberto Ontiveros y la pandilla de protagonistas del reality, pero esperábamos (esperaba) que no llegaran tan lejos como para cascarnos, con perdón, un edredoning en el primer mes de emisión de Generación Ni-ni. ¡Con lo feos que son todos!

No me creo el “filtrado” del vídeo a la Red. Ni la necesidad de emitirlo en televisión si hay otro criterio que no sea el morbo y la necesidad de audiencia barata. Ya lo hemos comentado muchas veces en este blog: La Sexta se mete así en la batalla barriobajera por unos 14 millones de espectadores, los habituales del mando, el tipo de público entre el que se encuentran mayoritariamente las personas dispuestas a tragarse todos los Gran Hermano, primos, hermano y demás sucedáneos.

Siguen quedando unos 30 millones de españoles que prefieren no ponerse delante del televisor. No puedo decir que no haya días en que no les entienda.

Un comentario

Escrito el Miércoles, 3 de Febrero de 2010 por Anómalo a las 18:38 h.
 

Anoche me acosté temprano. Puse el despertador prontito y para cuando me levanté ya había varios sitios para descargar la premiere de la sexta temporada de Perdidos. ¿Impresionante? En absoluto. Lo que me sigue dejando sin palabras es que ya había varias versiones de los subtítulos, alguna incluso había sido saboteada y recuperada. Una vez constatado este hecho, sintonicé la ABC a las ocho de la noche hora local con mi parabólica mágica, que ya saben ustedes que yo estoy muy en contra de las descargas y soy muy de irme de cañas con Ramoncín y todo eso.

Me vi el capítulo resumen de la serie previo al estreno, genial ejercicio de síntesis con el que llegas a dos conclusiones: que los guionistas de Lost son la gente más loca de la tele y no sé cómo nos estamos tragando todo esto que nos cuentan y que Nikki y Paolo realmente no eran personajes importantes. Lástima. Sería genial que su capítulo diera la clave para el final de la serie.

A partir de aquí voy a hacer putadas (spoilers), así que sigan leyendo bajo su propia responsabilidad.

El arranque de la temporada definitiva no podía empezar de otra forma que no fuera planteando nuevas preguntas. De nuevo abordo del Oceanic 815, justo antes del accidente que… ¡nunca llega a producirse! ¿O sí? Porque junto al Jack, Locke, Kate, Sawyer, Charlie y demás pasajeros que aterrizan en Los Ángeles, tenemos a los otros (con perdón de la polisemia) a los que hemos acompañado durante cinco temporadas. Suponemos que el juego de esta temporada no es el salto en el tiempo ni el flashback ni el flashforward, sino la teoría de los muchos mundos a la que también se ha apuntado Fringe: la explosión de Jughead no ha alterado el pasado, sino que ha dado lugar a un nuevo universo paralelo. Lo mismo que hacía Hormigas blancas.

Los del Untangled nos lo van explicando todo. Aprox.

Por supuesto, sigo enganchado, quizá más, por esa mitología creciente de Perdidos en la que cada puerta abierta da lugar a otras quince cerradas. Pero, piruetas ciencia-ficcioneras aparte, si la serie se mantiene arriba es por sus personajes. Lo que ahora nos proponen es coger a esos tipos que ya conocemos en un contexto y bajo unas circunstancias concretas y ponerlas en otro lugar, a ver cómo reaccionan. Una apuesta que sólo puede funcionar con unos personajes muy bien construidos, capaces de soportar el trasplante. Pruebe usted a hacer una revisión de la primera temporada de 24 en la que nadie amenace a David Palmer, a ver cuánto rato tarda en querer matar usted a Jack Bauer.

Resumiendo: un primer capítulo confuso como pocos, que vuelve a generarnos esa sensación en la boca del estómago que ya hemos sentido tantas veces y que nos engancha de nuevo, quizá porque predica entre conversos. A veces pienso en lo poco que nos distancia a los losties de los fans de DEC.

¡Y por fin sabemos qué (o quién) es el humo negro! Madre mía, que todavía queda una semana para la siguiente entrega.

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¡Vaya! ¿Siguen ustedes por aquí? Entonces supongo que no les importará ayudarme a girar esa rueda de madera que tienen ahí detrás. Que ya toca mover la is… la bitácora. Ejem. Es una buena forma de cerrar temporada. Un giro de guión inesperado. Y una copia descarada para que puedan desahogarse con las ya clásicas acusaciones a los guionistas españoles que acostumbramos a ver en la sección de comentarios. Lo hago por ustedes, para que puedan liberar tensión.

¿O prefieren que diga que al final todo fue un sueño?

Sería impreciso decir que Mi televisión y otros animales cierra sus puertas, porque mientras los compañeros de Público no decidan que necesitan el disco duro para algo mejor, aquí seguirá colgado y dispuesto a recibir las visitas de despistados paseantes de Google. ¿He dicho ya “porno”? Bueno, pues lo digo, para que sean más y me tengan esto ventilado (con perdón): porno.

Como si fuera Chicho Ibáñez Serrador al final de una temporada de Un, dos, tres, toca hacer balance lacrimógeno. En números, esta aventurilla ha sido:

  • 18 meses de vida. Que tampoco es gran cosa, pero ya hemos durado más que muchos de los programas que hemos comentado.
  • Dos diseñadores espectaculares. Tanto que cuando me mostraron las dos plantillas no pude elegir e implementamos ambas. ¿Por cuál optaban ustedes, la campestre o la urbanita?
  • 366 posts (367, si contamos éste). Con un año bisiesto no les da para repasárselo entero. Salvo que sean capaces de aguantarme en más que monodosis, pero yo no me la jugaría.
  • Una campaña a favor de una vida sin Belén Esteban, que por cierto se anticipó en varios meses a su nuevo aspecto y que nos saltamos un montón de veces porque tenemos aspiraciones políticas.
  • 48 categorías encabezadas por la que agrupaba los comentarios de estrenos y, un poco más abajo, la de humor. De las seis generalistas, la cadena que más nos ha dado de qué hablar ha sido Telecinco y la que menos, La 2. Algún día los sociólogos estudiarán este blog como diáfano espejo de la situación televisiva. Luego los psicólogos les estudiarán a ellos dando lugar al ciclo que sacará a España de la crisis.
  • 2483 comentarios que ni los moderadores que había al principio ni yo hemos tenido que borrar. Algún insulto (a terceros) y algún spam nos hemos visto en la obligación de eliminar, pero han sido menos que en una comparecencia de Esperanza Aguirre, así que el balance es positivo.
  • Una inabarcable nube de tags que revela que sobre todo hemos hablado de programación y de Perdidos. También nos gustó mucho comentar a Buenafuente, Sé lo que hicisteis, Dexter, El intermedio, Heroes, Sálvame, Salvados, The mentalist, The office o 30 Rock, entre otras.
  • Unas visitas que no puedo cuantificar, pero que son un montón, en especial para un sitio que no ofrece porno. Ejem.

Pero sobre todo, y esto lo digo con una mano en el corazón, la otra en una foto de Enrique del Pozo y la mente preguntándose cómo estoy escribiendo si tengo las manos ocupadas; sobre todo, digo, este blog han sido ustedes. La grandeza de Internet es la retroalimentación, el desafío que supone que te puedan devolver la bola en igualdad de condiciones y en eso han sido ustedes muy estimulantes y muy divertidos. Gracias por hacer conmigo Mi televisión y otros animales.

Y ahora, el segundo giro de guión: ¡tachán! Este sí que no lo esperaban. Dejo este dominio, pero no Internet.

¿De verdad no lo esperaban? En fin, así tiene el éxito que tiene Águila Roja

Cojo los bártulos y me recojo en el Anomalario, dónde ya le hemos hecho un huequito a Mi televisión y otros animales. Además, podrán seguir haciéndome sus preguntas o formulando sus surrealismos en formspring y comentando la jugada en Facebook (ojo, pronto habrá eventos aquí). Por último, o no, mis pamplinas seguirán asomándose por twitter, dónde también aspiro a que conversemos. Redes sociales a mí…

Como ven, no es una despedida. Les espero al otro lado y les mando mis mejores deseos: porno.

Quién te ha visto y Hermann Tertsch

Jueves, 11 de Febrero de 2010

Si hay algo que me fascina de Telemadrid son los criterios de selección de los responsables de sus informativos “de autor”. Germán Yanke, Hermann Tertsch… Muy pocas cadenas harían una apuesta tan clara por las similitudes fonéticas como filtro de recursos humanos.

Eso y una ideología clara y como Dios manda bastan para obtener el puesto. Está claro que los criterios estrictamente televisivos no cuentan en la pública de la capital, como demuestran los personajes arriba citados y la pizpireta Curri Valenzuela. Les doy tres segundos para que alguien me mente a Iñaki Gabilondo. Pues es verdad, que quieren que les diga. Pero al menos Iñaki vocaliza, que quieran ustedes que no, es un plus para CNN patria. ¿Lo cogen? Merezco tortura, lo sé.

Teniendo los criterios arriba enunciados claros, ninguna noticia nos sorprenderá. Ni siquiera que la ausencia del presentador estrella resulte beneficiosa para los datos de audiencia del Diario de la Noche. Lo vio muy bien Antonio G. Gil-García en la edición impresa de este periódico, que ha notado un incremento en torno al 30% de la cuota de pantalla en la última semana del informativo, coincidiendo con la baja de Hermann Tertsch. Su compañera y sustituta, Ana Samboal, se está confirmando como la Ana Blanco de la madrugada de Telemadrid. Ana y Ana… en serio, ¿qué pasa con los nombres de pila de los presentadores de telediarios? ¿Qué hace Iker que no me responde?

 

 Y eso que cuando no está de baja monta líos como este

Me gustaría pensar que la beligerancia “informativa” está pasada de moda. Tertsch hunde su programa y triunfa ese ejercicio de planicie que se marcan en La 1 cada día. Porque sin meternos en lodazales de si están sesgados o no, no me negarán que la imagen de imparcialidad la juegan con cierta elegancia. La existencia y crecimiento del grupo Intereconomía nos dan pocas opciones a creer esto. Ellos sólo nos dejan creer en una cosa. Una, grande y libre.

La opción alternativa es que, simplemente, la audiencia está castigando la falta de profesionalidad del individuo. Ahora les doy unos minutos para que vayan a su televisor, pongan Telecinco, vuelvan y sigamos buscando respuestas.

Y si no se nos ocurren, a por Wyoming.

Más daños y perjuicios

Martes, 9 de Febrero de 2010

 Tal y como está el panorama televisivo-judicial últimamente, este tipo de titulares puede dar lugar a más de una confusión, así que céntrense: vamos a hablar del estreno de la tercera temporada de Damages, no del gabinete jurídico de Telecinco. Que debería formar parte, por sí mismo, del IBEX 35.

Como bien saben, Damages está protagonizada por una señora más bien mayor, fría, calculadora y manipuladora y teñida de rubio que… ay, callen. Que acabo de entender por qué la ponen ahora en Telemadrid.

Pues eso: serie de abogados con asesinatos, conspiraciones y mucho doble juego. Reparto de lujo encabezado por Glenn Close y pizpiretos recursos narrativos como empezar la historia con flashbacks  más o menos tramposos que nos ponen en guardia de que la aparente tranquilidad con la que arranca el relato acabará despedazada. Algo que ya hizo el tomate, no nos engañemos.

Y la cabecera también me gusta, hay que decirlo

Tras dos temporadas brillantes, sobre todo la primera, han decidido darle al reset y hacer una especie de reboot, como llaman ahora los gringos a hacer tabula rasa y volver a empezar. Existe la lógica referencia al pasado común de los personajes, pero parece que FX ha optado por hacer un “procedimental por temporadas” y dar la opción a los espectadores para subirse en marcha. Me encanta inventarme conceptos así, como si fuera el director de comunicación de una cadena en una rueda de prensa.

Como en cada temporada, hay un malo de la “América corporativa” al que Patty Hewes está dispuesta a montarle un buen pollo. Lo admirable es que se han metido en un terreno tan pantanoso como recrear en la ficción a una especie de Bernie Madoff. Con dos… capítulos queda claro que esa será la trama principal de esta temporada. Ejem.

Sigue habiendo grandes aciertos en el reparto, como la incorporación de Martin Short, gran compañero de viajes de autobús (hasta tres veces seguidas me han puesto la peli esa en la que sale con Nick Nolte y una niña). Minipunto para él que pasa de un histrionismo a lo Jim Carrey para hacer un personaje muy inquietante a base de un ejercicio de contención más inspirado que el de José Coronado antes de hincharse a yogures.

Aunque mantiene puntadas de genialidad, el guión tiene menos fuerza que en otras ocasiones. Quizá porque confían en una base de fieles y cuentan con tiempo para poder desarrollar las tramas, sin tener que quemar cartuchos de efectismo en las primeras andanadas. O quizá es que a mí Madoff me da menos miedo que si hubieran puesto de malos a algunos surferos del tsunami bipartidista.

Lo que sí llama la atención y mucho es el recorte de presupuesto que le han dado a la serie y que nos recuerda que todos somos mortales. ¿Me fijo más o es que los chromas son mucho más cantantes ahora? ¿Cómo pueden permitirse fallos de raccord tan garrafales como que una señora apoye la barbilla en la mano en un plano y en el siguiente, sin transición, no? Y en el siguiente otra vez sí. Menos mal que esto no es Perdidos, o ya habría varias teorías esotéricas al respecto circulando por la Red.

Sigue mereciendo la pena, pero más les vale ponerse las pilas. Porque no nos pueden pedir que confiemos en ellos mientras nos recuerdan en pantalla la historia de Bernie Madoff.

Me cambio de cadena

Lunes, 8 de Febrero de 2010

Si aún se preguntan para qué sirven las moscas de los distintos canales, es que hace tiempo que no ven ustedes la televisión. O que manejan un pensamiento diacrónico que les capacitaría incluso para guionizar Perdidos. O, cuando menos, para entender algún capítulo suelto.

Sí, amigos, en esta era de sextas temporadas y posicionamientos en buscadores, cualquier excusa es buena.

 

Y como Telecinco tiene capado el YouTube, os pongo un vídeo de PostLost, que me hace más risa que el tema de hoy

Les digo yo esto de las moscas a raíz del estreno este domingo de Me cambio de familia en… esperen que lo mire… en Telecinco. Entenderán mi confusión si han visto cualquier reality o coaching en Cuatro y ojearon, aunque fuera casualmente, el nuevo producto de casa Vasile. Perdón por la redundancia.

La idea es coger a dos señoras, lo más diferentes posibles y trasplantar la una a la casa de la otra para ver qué pasa. Señoras, sí, aunque no como las del Facebook. Yo espero que sea otro el primero que lanze un pedruscón con la palabra “machismo” escrita en él, no vaya a ser que tengan sorpresas grabadas. En todo caso, sí podemos destacar que la excusa del programa recurre muy poco al habitual y cínico argumento de “experimento sociológico”, “superación personal”, etc. Se menciona, pero menos que a James Joyce en la casa de Generación Ni-ni.

Sin presentador, con narración en off casi plana, con poca sangre… Puede que el capítulo del estreno fuera el más ligero y que Telecinco se acerque más a su estilo a medida que avancen o que la audiencia no responda, pero podría haber colado como la última ocurrencia de la cadena de Supernanny, Ajuste de cuentas y demás. Como la última ocurrencia de la cadena de Callejeros, no.

¿Habrá tenido un ataque de coherencia Telecinco? Antes de responder a esta pregunta, aunque sea en su fuero interno, piensen que a la misma hora que estrenaban Me cambio de familia, Cuatro, el otro canal fuerte del grupo, ofrecía Perdidos en la Tribu. Si me permiten, mismo concepto, distintos colorines.

¿Qué será lo próximo? ¿Ofrecer un magazine a la hora de Salvamé? ¿O probarán otro tipo de contraprogramación y pondrán su oferta más fuerte contra el estreno más esperado de y por Cuatro?

Ups.

Pregúntale a Anómalo (III)

Sábado, 6 de Febrero de 2010

Sorprendentemente, esta sección sigue viva una semana más. Y así seguirá mientras sigan entrando sus consultas a través del formulario del Formspring. O hasta que los de Wikipedia protesten por copipastear todas las respuestas. Vamos con ello antes de que nos crujan.

Rompe el hielo Platon. Por esta vez le respondo, pero dejen de venir destrozándome los elementos termodinámicos orientados al bebercio. Más o menos conocemos la televisión patria y anglosajona ¿alguien sabe algo de la europa central o del este?

Muy poquito. Tal vez recuerde usted los posts de verano dedicados al zapping por Alemania y Austria y la cosa parecía igual de desalentadora que en el resto del mundo. Pero piense que lo que nos suele llegar de otras cinematografías y demás industrias audiovisuales suele ser lo mejor que producen, y que de centroeuropa la referencia más conocida con la que contamos es el überperro Rex.

Empieza la ronda de anónimos: ¿No crees que Antena 3 llega a ser demasiado pesada con sus autopromociones hasta el punto de ser negativo?

Claro que sí. Sobre todo las sobreimpresiones sobre programa. El punto es que ahí estás cautivo y para ellos es la mejor forma de difundir su parrilla y la más barata.

El problema de este tipo de publicidad, como en cualquier otra, es que aquí seguimos yendo a kilos. Hombre, no me anuncie usted DEC cuando estoy viendo Los Simpson, que no somos exactamente el mismo target.

O sí, vaya usted a saber.

Anónimo novatillo, le respondemos con cariño: Hola Anómalo, ¿qué te parece Glee?

¿Escucha ese murmullo? Son docenas de internautas preparándose para decir: “Anómalo, has perdido un lector” en cuanto me reitere en mi afirmación de que me gusta Glee.

Ya comentamos algo: 
Si no le gustan los musicales, ni lo intente. Si le gustan, lo único que a veces me molesta es que todas las canciones son karaokes a lo OT, aunque alguna versión les ha quedado más que digna.

A mí esta versión me gusta. Ya pueden disparar

Sospecho que casi todos los críticos con la serie son sencillamente alérgicos al musical. Muchos la acusan de pedorrez o similares, lo que suele demostrar que no han visto la serie. El guión es muy, muy ácido y plantea temas complicados como la infidelidad, los embarazos adolescentes, la homosexualidad, la gente que le gusta cantar y otros estigmas sociales.

Como siempre, nos cuesta tomar en serio a la gente que nos hace reír. Pero eso ya es culpa nuestra. O de Zapatero, vaya usted a saber.

Expláte: ¿el fracaso de Cuatro en Haití les servirá para replantearse algo?

No.

Diablos, sospecho que “expláte” significa “expláyate”. Con lo fácil que parecía esta…

Nadie se replanteará nada porque el fracaso puede explicarse mediante variables de programación sin tener que poner en tela de juicio el contenido: no era el día, la competencia ofreció esto otro… “Puede explicarse” no significa que yo crea que sea el verdadero motivo.

Mientras Callejeros y demás formatos parecidos sigan yendo bien, no tendrán motivos para cambiar sus planteamientos. Será una tendencia continuada en la cuota de pantalla la que les agite de repente las conciencias. Y hasta ahora se las mueve hacia el lado que muchos preferiría que no lo hiciera.

Y acabamos con una cuestión de allende nuestras fronteras, una tal Stephany Lesme: Hoola!!

¡¡Hoola!! Por fin una que sé responder sin consultar en Google.

Recuerden dejar sus dudas, preguntas, sugerencias y anuncios de Viagra al otro lado de este link.

Lo que diga la audiencia

Viernes, 5 de Febrero de 2010

Imaginen que yo les invito a unos cuantos de ustedes a leer un post en exclusiva y se lo envío por correo electrónico con el asunto: “A ver pajilleros”. Básicamente este fue el brillante comienzo del preestreno en Internet de Lo que diga la rubia Perdonarán ustedes que después de presentar a los espectadores de este número cero exclusivo para la Red como una panda de nerds y frikis grasientos, Luján Argüelles y equipo no cuenten con mis prejuicios más positivos. ¡Yo no soy una panda!

Intentaré ser ecuánime, aunque para ello tenga que averiguar qué significa esa palabra. Pongo por delante que me parece que hay un equipo muy solvente delante y detrás de las cámaras del nuevo magacín de Cuatro. Sin duda, y esto es vital, lo que más me gustó fue la rubia titular. Luján está suelta y cómoda con el formato, con sus colaboradores, con las secciones y hasta con los taconazos. Me estoy haciendo más fans de la Argüelles que de las cañas de chocolate blanco.

Estoy con la duda de si la expresión existía antes de El informal

Otro punto positivo es la apuesta por hacer un programa de tarde no basado (no mucho) en el cotilleo. Llámenme loco, pero Cuatro apostando por un magacín diferente es un concepto que se me hace familiar. El problema es que esto les hace navegar por las aguas del programa híbrido, que están llenas de audímetros explosivos. Y suelen explotar haciendo “¡este-bang!” o “¡paqui-rin!”.

Para huir de lo que hacen de las demás televisiones, el programa arrancó con un formato totalmente radiofónico: Santi Rodríguez haciendo como Buenafuente en esa sección de llamadas del público. Se salva porque el cómico está gracioso, pero falta por ver qué pasa cuando las llamadas sean de verdad.

Inmediatamente después, Eugeny Alemany vuelve a intentar hacer Xq no te callas. ¿Se acuerdan? Si la respuesta es “sí”, preocúpense. Tenía un personaje muy bien montado en CQC y no sé por qué se empeña en falsearlo. Le damos margen. En cuanto eliminen el personaje de Titulilla, una especie de “hada” incrustada vía chroma que canta los titulares. ¿Qué pasa con Cuatro? ¿Cabras, hadas, Rafa Méndez? ¿Les da cosica poner gente normal como presentadores?

La actualidad se hace estilo late night, con titulares, comentarios jocosos y “pelucas”: esos personajes que hacen los cómicos de guardia para improvisar sketches sobre la actualidad. Por lo que sea, este tipo de injertos en la sobremesa y tarde siempre me han parecido algo rancios. Seguramente porque los presentadores titulares no cuentan con cintura suficiente para jugarlos bien porque no son humoristas. No, Ana Rosa, no lo eres.

A falta de Alazne, en el preestreno web tuvieron la sección de Raquel Chamorro, que dice que nunca ha ido al mercado: “pero no es por mi clase social es porque estoy todo el día trabajando”. Y su sección va de eso, de que “haga cosas de pobres”. Como Carmen Lomana pero… ay, no, pero nada. No les diré lo que opino para que no me digan “ordinario”.

No faltó el saloncito para hablar de celebrities con el clásico tonito faltón para el reportaje de la Duquesa de Alba. Si esta señora fuera Ramoncín (y nada parece indicar que lo sea), sería rica por derechos de imagen. Por paradójico que suene en su caso. ¿Ven? Ni yo puedo evitarlo.

La última sección corrió a cargo de Lorena Castell, que cada día me parece más una poor man’s Loles León, haciendo una autopromo brutal de Perdidos. Amenaza con sección diaria de autopromo.

Resumo, que con este trozo que les he soltado, buena falta hace: el programa tiene lo más importante, que es una buena presentadora que sirva de pivote a todo lo demás. También tiene buenas intenciones que, con paciencia y haciendo caso al bueno del tito Anómalo, pueden cuajar en un buen programa y una digna competencia a las demás cadenas. Lo que, por otra parte, tiene el mismo mérito que enseñar a bailar la macarena a Ángel Corella.

Lástima que Valientes vaya a lastrarles hasta la muerte. O, al menos, hasta el susto.

Lo que diga la audiencia

Viernes, 5 de Febrero de 2010

Imaginen que yo les invito a unos cuantos de ustedes a leer un post en exclusiva y se lo envío por correo electrónico con el asunto: “A ver pajilleros”. Básicamente este fue el brillante comienzo del preestreno en Internet de Lo que diga la rubia Perdonarán ustedes que después de presentar a los espectadores de este número cero exclusivo para la Red como una panda de nerds y frikis grasientos, Luján Argüelles y equipo no cuenten con mis prejuicios más positivos. ¡Yo no soy una panda!

Intentaré ser ecuánime, aunque para ello tenga que averiguar qué significa esa palabra. Pongo por delante que me parece que hay un equipo muy solvente delante y detrás de las cámaras del nuevo magacín de Cuatro. Sin duda, y esto es vital, lo que más me gustó fue la rubia titular. Luján está suelta y cómoda con el formato, con sus colaboradores, con las secciones y hasta con los taconazos. Me estoy haciendo más fans de la Argüelles que de las cañas de chocolate blanco.

Estoy con la duda de si la expresión existía antes de El informal

Otro punto positivo es la apuesta por hacer un programa de tarde no basado (no mucho) en el cotilleo. Llámenme loco, pero Cuatro apostando por un magacín diferente es un concepto que se me hace familiar. El problema es que esto les hace navegar por las aguas del programa híbrido, que están llenas de audímetros explosivos. Y suelen explotar haciendo “¡este-bang!” o “¡paqui-rin!”.

Para huir de lo que hacen de las demás televisiones, el programa arrancó con un formato totalmente radiofónico: Santi Rodríguez haciendo como Buenafuente en esa sección de llamadas del público. Se salva porque el cómico está gracioso, pero falta por ver qué pasa cuando las llamadas sean de verdad.

Inmediatamente después, Eugeny Alemany vuelve a intentar hacer Xq no te callas. ¿Se acuerdan? Si la respuesta es “sí”, preocúpense. Tenía un personaje muy bien montado en CQC y no sé por qué se empeña en falsearlo. Le damos margen. En cuanto eliminen el personaje de Titulilla, una especie de “hada” incrustada vía chroma que canta los titulares. ¿Qué pasa con Cuatro? ¿Cabras, hadas, Rafa Méndez? ¿Les da cosica poner gente normal como presentadores?

La actualidad se hace estilo late night, con titulares, comentarios jocosos y “pelucas”: esos personajes que hacen los cómicos de guardia para improvisar sketches sobre la actualidad. Por lo que sea, este tipo de injertos en la sobremesa y tarde siempre me han parecido algo rancios. Seguramente porque los presentadores titulares no cuentan con cintura suficiente para jugarlos bien porque no son humoristas. No, Ana Rosa, no lo eres.

A falta de Alazne, en el preestreno web tuvieron la sección de Raquel Chamorro, que dice que nunca ha ido al mercado: “pero no es por mi clase social es porque estoy todo el día trabajando”. Y su sección va de eso, de que “haga cosas de pobres”. Como Carmen Lomana pero… ay, no, pero nada. No les diré lo que opino para que no me digan “ordinario”.

No faltó el saloncito para hablar de celebrities con el clásico tonito faltón para el reportaje de la Duquesa de Alba. Si esta señora fuera Ramoncín (y nada parece indicar que lo sea), sería rica por derechos de imagen. Por paradójico que suene en su caso. ¿Ven? Ni yo puedo evitarlo.

La última sección corrió a cargo de Lorena Castell, que cada día me parece más una poor man’s Loles León, haciendo una autopromo brutal de Perdidos. Amenaza con sección diaria de autopromo.

Resumo, que con este trozo que les he soltado, buena falta hace: el programa tiene lo más importante, que es una buena presentadora que sirva de pivote a todo lo demás. También tiene buenas intenciones que, con paciencia y haciendo caso al bueno del tito Anómalo, pueden cuajar en un buen programa y una digna competencia a las demás cadenas. Lo que, por otra parte, tiene el mismo mérito que enseñar a bailar la macarena a Ángel Corella.

Lástima que Valientes vaya a lastrarles hasta la muerte. O, al menos, hasta el susto.

Ya sólo veo Telecinco

Jueves, 4 de Febrero de 2010

¡Y ustedes también! Si ven televisión generalista en abierto, ven Telecinco. O La 2. Ambas opciones no me parecen compatibles.

La estrategia de Telecinco con Cuatro se me escapa. Es como esas parejas que se dicen lo que se gustan y lo que se quieren, pero todo el rato están intentando cambiarse el uno al otro. Si Mediaset ya tiene tres canales para explotar en el espectro de TDT, que en un par de meses será el único, ¿cuál es el sentido de adquirir otro para hacer lo mismo? ¿La posición en el mando a distancia? ¿House? ¿Poder hacer crossovers entre los Manolos y Salvamé?

Comentamos el otro día la venta de morbo al por mayor que fue el estreno de After hours. Todavía no se le ha pasado el priapismo a Rafa Méndez cuando ya se anuncia que Lo que diga la rubia contará con la presencia de Alazne, la concursante más abofeteable de Pekín Express. ¿Qué es lo próximo? Lo próximo, en realidad, es Samanta Villar y ya lleva unos cuantos meses por ahí.

De acuerdo en que Cuatro es otra cadena del grupo y es normal que se telecinquice. Y Antena 3 lleva años siendo una groupie mojigata intentando seguirle el ritmo a su Amy Winehouse del espectro radioléctrico. Pero, ¿también La Sexta? ¿Cómo una tele que considera clásicos del cine a Chuck Norris y Jackie Chan puede…? Ah, ya. Claro.

Conste que me encanta esta promo

Como señala Ruth en su blog, era previsible por el fichaje de Roberto Ontiveros y la pandilla de protagonistas del reality, pero esperábamos (esperaba) que no llegaran tan lejos como para cascarnos, con perdón, un edredoning en el primer mes de emisión de Generación Ni-ni. ¡Con lo feos que son todos!

No me creo el “filtrado” del vídeo a la Red. Ni la necesidad de emitirlo en televisión si hay otro criterio que no sea el morbo y la necesidad de audiencia barata. Ya lo hemos comentado muchas veces en este blog: La Sexta se mete así en la batalla barriobajera por unos 14 millones de espectadores, los habituales del mando, el tipo de público entre el que se encuentran mayoritariamente las personas dispuestas a tragarse todos los Gran Hermano, primos, hermano y demás sucedáneos.

Siguen quedando unos 30 millones de españoles que prefieren no ponerse delante del televisor. No puedo decir que no haya días en que no les entienda.

Ya sólo veo Telecinco

Jueves, 4 de Febrero de 2010

¡Y ustedes también! Si ven televisión generalista en abierto, ven Telecinco. O La 2. Ambas opciones no me parecen compatibles.

La estrategia de Telecinco con Cuatro se me escapa. Es como esas parejas que se dicen lo que se gustan y lo que se quieren, pero todo el rato están intentando cambiarse el uno al otro. Si Mediaset ya tiene tres canales para explotar en el espectro de TDT, que en un par de meses será el único, ¿cuál es el sentido de adquirir otro para hacer lo mismo? ¿La posición en el mando a distancia? ¿House? ¿Poder hacer crossovers entre los Manolos y Salvamé?

Comentamos el otro día la venta de morbo al por mayor que fue el estreno de After hours. Todavía no se le ha pasado el priapismo a Rafa Méndez cuando ya se anuncia que Lo que diga la rubia contará con la presencia de Alazne, la concursante más abofeteable de Pekín Express. ¿Qué es lo próximo? Lo próximo, en realidad, es Samanta Villar y ya lleva unos cuantos meses por ahí.

De acuerdo en que Cuatro es otra cadena del grupo y es normal que se telecinquice. Y Antena 3 lleva años siendo una groupie mojigata intentando seguirle el ritmo a su Amy Winehouse del espectro radioléctrico. Pero, ¿también La Sexta? ¿Cómo una tele que considera clásicos del cine a Chuck Norris y Jackie Chan puede…? Ah, ya. Claro.

Conste que me encanta esta promo

Como señala Ruth en su blog, era previsible por el fichaje de Roberto Ontiveros y la pandilla de protagonistas del reality, pero esperábamos (esperaba) que no llegaran tan lejos como para cascarnos, con perdón, un edredoning en el primer mes de emisión de Generación Ni-ni. ¡Con lo feos que son todos!

No me creo el “filtrado” del vídeo a la Red. Ni la necesidad de emitirlo en televisión si hay otro criterio que no sea el morbo y la necesidad de audiencia barata. Ya lo hemos comentado muchas veces en este blog: La Sexta se mete así en la batalla barriobajera por unos 14 millones de espectadores, los habituales del mando, el tipo de público entre el que se encuentran mayoritariamente las personas dispuestas a tragarse todos los Gran Hermano, primos, hermano y demás sucedáneos.

Siguen quedando unos 30 millones de españoles que prefieren no ponerse delante del televisor. No puedo decir que no haya días en que no les entienda.

El inevitable post de Lost

Miércoles, 3 de Febrero de 2010

Anoche me acosté temprano. Puse el despertador prontito y para cuando me levanté ya había varios sitios para descargar la premiere de la sexta temporada de Perdidos. ¿Impresionante? En absoluto. Lo que me sigue dejando sin palabras es que ya había varias versiones de los subtítulos, alguna incluso había sido saboteada y recuperada. Una vez constatado este hecho, sintonicé la ABC a las ocho de la noche hora local con mi parabólica mágica, que ya saben ustedes que yo estoy muy en contra de las descargas y soy muy de irme de cañas con Ramoncín y todo eso.

Me vi el capítulo resumen de la serie previo al estreno, genial ejercicio de síntesis con el que llegas a dos conclusiones: que los guionistas de Lost son la gente más loca de la tele y no sé cómo nos estamos tragando todo esto que nos cuentan y que Nikki y Paolo realmente no eran personajes importantes. Lástima. Sería genial que su capítulo diera la clave para el final de la serie.

A partir de aquí voy a hacer putadas (spoilers), así que sigan leyendo bajo su propia responsabilidad.

El arranque de la temporada definitiva no podía empezar de otra forma que no fuera planteando nuevas preguntas. De nuevo abordo del Oceanic 815, justo antes del accidente que… ¡nunca llega a producirse! ¿O sí? Porque junto al Jack, Locke, Kate, Sawyer, Charlie y demás pasajeros que aterrizan en Los Ángeles, tenemos a los otros (con perdón de la polisemia) a los que hemos acompañado durante cinco temporadas. Suponemos que el juego de esta temporada no es el salto en el tiempo ni el flashback ni el flashforward, sino la teoría de los muchos mundos a la que también se ha apuntado Fringe: la explosión de Jughead no ha alterado el pasado, sino que ha dado lugar a un nuevo universo paralelo. Lo mismo que hacía Hormigas blancas.

Los del Untangled nos lo van explicando todo. Aprox.

Por supuesto, sigo enganchado, quizá más, por esa mitología creciente de Perdidos en la que cada puerta abierta da lugar a otras quince cerradas. Pero, piruetas ciencia-ficcioneras aparte, si la serie se mantiene arriba es por sus personajes. Lo que ahora nos proponen es coger a esos tipos que ya conocemos en un contexto y bajo unas circunstancias concretas y ponerlas en otro lugar, a ver cómo reaccionan. Una apuesta que sólo puede funcionar con unos personajes muy bien construidos, capaces de soportar el trasplante. Pruebe usted a hacer una revisión de la primera temporada de 24 en la que nadie amenace a David Palmer, a ver cuánto rato tarda en querer matar usted a Jack Bauer.

Resumiendo: un primer capítulo confuso como pocos, que vuelve a generarnos esa sensación en la boca del estómago que ya hemos sentido tantas veces y que nos engancha de nuevo, quizá porque predica entre conversos. A veces pienso en lo poco que nos distancia a los losties de los fans de DEC.

¡Y por fin sabemos qué (o quién) es el humo negro! Madre mía, que todavía queda una semana para la siguiente entrega.

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