El Consejo de Ministros aprobó el miércoles 16 de junio el Real Decreto Ley de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo. Se trata de un conjunto de modificaciones y líneas de actuación que conforman una reforma ambiciosa y de calado del mercado de trabajo español. Estas medidas se aprueban tras un intenso proceso de negociación con los interlocutores sociales, en el que finalmente no ha sido posible alcanzar un acuerdo, pero que ha servido para recoger propuestas de todas las partes, enriqueciéndose así el texto final.< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />
Sin duda, estas son las medidas necesarias, que requiere la situación actual, en la que se apunta ya claramente a una nueva fase del ciclo económico. Son necesarias para ayudar a sentar las bases de un nuevo modelo de crecimiento más equilibrado y generador de empleo de calidad, tal y como se recoge en la Ley para la Economía Sostenible.
Se suman a 180 medidas puestas en marcha por el Gobierno, y en marcadas en el Plan E y la Estrategia para la Economía Sostenible, que han ayudado a familias, empresas, trabajadores, autónomos y sistema financiero a afrontar la crisis y a salir reforzados de ella.
La situación del Mercado laboral requiere una respuesta contundente y centrar la prioridad en ampliar las posibilidades de colocación de las personas que se encuentran en situación de desempleo; en elevar las expectativas de acceder a un empleo estable a quienes ahora tienen un contrato temporal; y que no se reduzca los derechos y garantías de ningún trabajador.
Es además positiva para las empresas, que no olvidemos que son las que tienen que contratar o mantener y mejorar los contratos de los trabajadores, porque reduce los costes de la contratación estable sin reducir los derechos de los trabajadores, a la vez que eleva la flexibilidad interna, lo que redundará en una mejora de su competitividad.
Por tanto, es positiva para el conjunto de la economía, porque hará más eficiente el mercado laboral, ayudará a reforzar el crecimiento y va en la dirección de asentar un modelo productivo más equilibrado, sólido y sostenible. Acabará con la dualidad de fijos y temporales, no obligará a cerrar empresas y por tanto a despedir a trabajadores, y genera y amplia incentivos a la contratación de jóvenes y parados de larga duración.
Sobre el método seguido hasta llegar a esta posición, también apoyo la hoja de ruta seguida por el Gobierno, por cuanto que aún siendo una reforma laboral que será eficiente y eficaz, no cabe duda que lo hubiera sido más si los que tienen que aplicarla, es decir, los empresarios que contratan, y los trabajadores que aceptan un contrato, además del propio gobierno que promueve inventivos, hubieran acordado el 100 % de esta reforma.
Otros dicen que ellos la hubieran hecho antes. Lo que no dicen es que la hubieran hecho de otra forma (con reducción de derechos colectivos de los trabajadores) con la excusa de la crisis, como hicieron en el 2000, y eso que aquella bajada de crecimiento nacional nada tiene que ver con esta crisis internacional.
El PP no entiende que si arrimara el hombre y no estuviera todo el día anunciando la quiebra de España dentro y fuera de España, sería aún más beneficioso para la economía y el empleo que la reforma de la que hoy hablamos. Si lo hubieran hecho antes y ahora, a lo mejor no hubiéramos necesitado esta reforma. Por cierto, que concreten la letra pequeña de su presunta reforma, que así veremos esa agenda oculta y que eso de defender a los trabajadores es, como en todo lo social, sólo fachada.
Los sindicatos tienen mi reconocimiento y respeto por el trabajo hecho e, incluso, por aquello que digan o hagan sobre y contra la reforma. Flaco favor se hace al trabajador y a la economía, pero también a la democracia, las críticas directas e indirectas del PP y su entorno mediático y económico a los sindicatos, llegando incluso a cuestionar su existencia, representatividad, financiación y capacidad. Ahí si vemos la verdadera ideología neocon del PP.
Por todo lo dicho, me sumo convencido a lo defendido por el Gobierno que encabeza José Luis Rodríguez Zapatero y afirmo claramente que esta es una reforma de izquierdas, y no me cabe duda que la derecha hubiera hecho otra, peor para el trabajador claro.